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2015-12-03

El Crimen No Paga: Vida y Muerte de un Hacker Mexicano

+CálamoyAlquimia Revista | +Silvia Meave

"Cómo hackear un casino online". El curso programado para el próximo sábado 5 de Diciembre 2015 en la Ciudad de México era apenas el primer evento de una abultada agenda decembrina de trabajo que le permitiría a Raúl Robles Avilés cobrar alrededor de US$500 por alumno. 

Robles, un treintañero con obesidad mórbida y gran popularidad entre los tuiteros mexicanos de la tribu geek, se presentaba públicamente como hacker experto en seguridad informática y CEO (sic) de una empresa denominada HackingMexico, con domicilio legal en la capital mexicana.

Sin embargo, a la mitad de la semana, mientras Robles Avilés desayunaba en un café de la ciudad de Guadalajara junto con su padre, un hombre no identificado, vestido de negro y con pasamontañas, irrumpió en el lugar y lo asesinó de cinco tiros.

Versiones periodísticas aseguran que Raúl Robles Avilés estaba en Guadalajara para dar una conferencia sobre técnicas de hackeo y phishing.

La muerte de Robles, cuyo seudónimo de presunto sombrero negro era Megabyte se hizo tendencia en Twitter de manera rápida, y es que el individuo, que decía tener una maestría en Ciencias de la Universidad de Nuevo México, en los Estados Unidos, resultó ser uno de los personajes más odiados de la web nacional.

Aparentemente, sus fans eran en su mayoría adolescentes que influidos por los antihéroes hollywoodenses, habían convertido a Raúl Robles en un gurú del allanamiento cibernético. Su empresa produjo recientemente una youtube-novela en capítulos, de bajo presupuesto, titulada "El Hacker", en la que se pretende reivindicar las actividades criminales en la Internet como caprichos de inteligencias incomprendidas. 

Quizá el protagonista de la serie youtubera era el alter ego de Megabyte, quien gustaba de presumir entre sus seguidores (alrededor de 12 mil repartidos en dos cuentas --una personal y otra empresarial) en redes sociales a su mujer, su machismo, su colección de relojes entre los que resaltaba un "Rolex Oyster Perpetual Diamond" y su supuesto título de la Universidad de Nuevo México. 

Si el timeline de las redes sociales es la fotografía de cada usuario, Robles Avilés se creía gracioso e inteligente. Empero, su auténtico perfil era racista y Androidfóbico,  que compensaba su complejo de inferioridad y una posible infancia llena de pobreza y carencias afectivas, humillando a sus seguidores, clientes y alumnos, según testimonios de algunas personas que emplearon sus servicios en alguna ocasión. 




Googlear el nombre de Robles Avilés remite de modo invariable a la palabra fraude, porque -- aparentemente -- los cursos que vendía no eran certificaciones auténticas en informática y el autodenominado hacker, cual vagonero del metro de la Ciudad de México, vendía software pirata en discos a precios de copia con licencia, y cuando sus clientes le reclamaban contestaba lindezas como "ya me imagino qué clase de persona eres para haber hecho un 'esfuerzo' para juntar 4 mil pesos, jajajjja"... o cosas peores.

El lema de su empresa, un oscuro y ambivalente hoyo geeky que, por un lado, según se dice, se dedica a defraudar a quienes requieren seguridad informática; pero por el otro promueve los delitos cibernéticos, es "hackeamos tu mente". Y con ironía inaudita, el destino le tendió una trampa a Robles Avilés, porque no pudo hackear la mente de su asesino o asesinos, a pesar de que, de acuerdo con lo publicado por un usuario de Taringa, un hilo de sangre del hoy occiso (como se dice en los reportes forenses) comenzó a correr el día anterior en un foro de la infraweb, cuando uno de sus presuntos y anónimos clientes lo amenazó de muerte y él aún se atrevió a burlarse del que ahora podría ser el principal sospechoso, pero no necesariamente el autor del crimen.

Robles Avilés se soñó a sí mismo como hacker de serie de televisión e ingenuamente fantaseó que los crímenes en la web son juegos de adolescentes; que se puede hacer que decenas de aspirantes a ciberdelincuentes millonarios paguen porque sus computadoras sean utilizadas para cometer delitos hipotéticamente invisibles, mientras él, tal vez, se forraba de dinero. La empresa de Megabyte presume que ha realizado 15 pruebas de seguridad para entidades gubernamentales en México y por lo menos una centena de pruebas para empresas de diverso tamaño. ¿Quién puede asegurar que el asesinato del hacker mexicano más despreciado de las redes sociales no esté relacionado con un ajuste de cuentas del crimen organizado o con la eliminación de rastros delictivos en actividades paralegales, que se cubre con el manto del odio de sus clientes defraudados?

Podría ser que Raúl Robles en su ciega soberbia ni siquiera se hubiese dado cuenta de que podía ser utilizado y desechado por quienes sí sabían cómo hackear su mente.

Las notas anodinas de prensa, como debe ser en estos casos, le concedieron a la víctima el beneficio de la duda. De modo que su trágico fin quedará en los archivos hemerográficos como el de un conferencista, educador, consultor de seguridad o experto informático muerto por un furioso asesino vengador. 

No pasará nada más. En los foros por los que Robles deambulaba virtualmente, a estas horas sus amigos y enemigos hacen de la fotografía de su cadáver en medio de un charco de sangre, carroña visual que tranquiliza a las hordas de zombies que acabaron detestándolo porque no pudieron despojarle de sus trucos delincuenciales para una "vida fácil", como la de él.  Bien dicen los clásicos que el crimen no paga y el karma sí existe. Para capítulo de CSI Cyber, ¿no? <<>>





2015-10-31

Piratería Kitsch a la Mexicana


+CálamoyAlquimia Revista  | +Silvia Meave

A estas alturas de la vida, quien no haya escuchado la grabación de la niña pregonera que compra cachivaches u objetos usados, no puede decir que conoce la Ciudad de México.

El pregón que hace más de una década grabó para uso personal un cachivachero de Chimalhuacán (municipio del Estado de México contiguo a la capital del país), se ha viralizado en las calles -- para decirlo en términos geek.



Sus creadores, el señor Marco Antonio Terrón Aguilar y su hija María del Mar, saben que la voz de ella ya es famosa en otros lugares del país, y yo encontré que también se conoce en otras naciones hispanohablantes, por cortesía de algunos youtubers que comparten la grabación "para los que inician su negocio del fierro viejo".

Por si fuera poco, la grabación que presuntamente se hizo en un cassette, es ahora un timbre de teléfono y se ha integrado a toda clase de música popular: cumbias, reggaeton, dance mix y lo que pueda ocurrírsele a cada quién.

De tal modo que la creatividad de la sobrevivencia de unos se ha convertido en un negocio kitsch de muchos, y es imposible saber cuánto dinero ha generado la idea de un hombre para evitarse la fatiga de gritar todo el día por las calles en busca de compradores, como lo hacían desde la época de los antiguos babilonios hasta finales del siglo veinte, los cachivacheros, ropavejeros y pepenadores.

Digo que es imposible porque los usuarios de la idea de don Marco Antonio son gente que vive en la economía informal, incluyendo los discjockeys e inspirados compositores de barrio que suben a YouTube sus trabajos únicamente con la intención de ser reconocidos socialmente con unos cuantos "likes" en las redes sociales, el aplauso de sus amigos más cercanos y algunas monedas que recolecten en la vía pública.

Si alguien pagara a Marco Antonio y María del Mar Terrón sus derechos de autor por el uso de su grabación, pudiera ser que ya hubieran cumplido su sueño de poner un restaurante. Pero en la economía subterránea, la gente crea para la subsistencia del día a día y el anonimato -- que en esta ocasión ya no es -- se vuelve fuente de tradiciones populares anacrónicas, como el cachivachero que en pleno siglo veintiuno transita en carreta con caballo, y acompañado del pregón de un aparato de MP3 con la voz de una niña que hace años dejó la infancia.

La efímera fama que le concedió hace un par de años la cronista urbana Cristina Pacheco a María del Mar, quien antes que ser la voz del fierro viejo es la payasita Chimbombita que anima fiestas infantiles desde los ocho años de edad, la hace sencillamente feliz cuando se entera de que alguien está usando su voz para reinventar su nueva leyenda, de la que dan testimonio sus cuentas semi-abandonadas en Google+ y Facebook, con el sobrenombre de la niña de hierro o la reina de hierro.




Hoy, paradójicamente, después de acostumbrarme a oír la tonadita por lo menos una vez al día en cualquier calle de la capital mexicana, pasó cerca de mí una camioneta cachivachera con una grabación ¡PI-RA-TA! Sí: Una versión pirata del pregón de María del Mar.

Se parecía; pero no era. El timbre de la voz era de otra niña y la entonación tenía un estilo diferente, si bien la arenga era la misma. A final de cuentas, alguien se atrevió a piratear el anuncio del cachivachero y entendí que, sin darse cuenta, María del Mar y su papá son emprendedores disruptivos, y nadie hasta ahora, los ha felicitado o reconocido, pues al paso del tiempo, su pregón será la rúbrica del negocio de objetos usados, como lo es el silbato del carrito de los camotes, las campanitas de los helados, la armónica del afilador, el triángulo de las galletas de amaranto y el canto hoy igualmente grabado, de los "ricos y deliciosos tamales oaxaqueños, tamales calientitos".



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2015-09-05

México en una Laguna (de Aguas Negras)

+CálamoyAlquimia Revista | +Silvia Meave 

Carlos Fuentes pudo haber imaginado una imagen que circuló en medios de comunicación y redes sociales el 3 de Septiembre, 2015, para su novela Cristóbal Nonato, en la que como profecía apocalíptica la Ciudad de México desaparece en una gran inundación fecal.

En cuestión de minutos, en medio de una tormenta veraniega, el Anillo Periférico, a la altura de Boulevard Adolfo López Mateos y Avenida San Antonio, uno de los entronques fundamentales en la vialidad de la ciudad más grande de América Latina, se convirtió en un hediondo lago en el que flotaban toda clase de automóviles, autobuses, motocicletas y camiones de carga, cuyos ocupantes sólo tuvieron tiempo para subirse a los techos de sus respectivos vehículos, a la espera de ser rescatados.

Policías, bomberos y rescatistas llegaron, unos en lanchas y otros caminando sumergidos en el agua sucia que les llegaba al pecho, para ayudar a los ciudadanos que en el trayecto a sus actividades cotidianas se quedaron en una inundación de esas que para efectos oficiales es un mero “encharcamiento” de metro y medio.

Las fotografías de los testigos (muchos también protagonistas) - que sin duda son estampas para la historia - plasmaron un momento que define a la Ciudad de México de la segunda década del siglo veintiuno, con una infraestructura vial congestionada y un drenaje deficiente, sobre la que se erige un segundo piso administrado por particulares, al que sólo se accede mediante un pago.

Y desde ese segundo piso exclusivo para vehículos, como si hubiese un espectáculo, decenas de personas observaban el rescate de los pasajeros atrapados en los automóviles de la zona inundada. Eran los conductores que decidieron pagar un impuesto extra disfrazado de cuota voluntaria para transitar en una vía que, por su diseño, no se inunda porque cuando llueve, moja a todo el que va abajo. Esos conductores se bajaron de sus vehículos y decidieron obstruir el tráfico dentro del segundo piso para curiosear de lo que se habían perdido por andar en las alturas.

La basura emergía de la inundación en el Periférico, que al final fue la inundación de todas las calles, porque en una pesadilla alterna, a la misma hora, yo estaba en la entrada de la UNAM en una calle que paradójicamente se llama Cerro del Agua, sorteando dentro de un auto decenas de botellas flotantes de cocacola llenas de orines, pedazos de tortas y otros restos de comida, envolturas de plástico de todo tipo, así como un sinfin de porquerías sospechosas.

Las calles están llenas de basura; pero el drenaje de la capital no ha recibido mantenimiento mayor desde 2000, cuando Rosario Robles Berlanga, hoy secretaria de Desarrollo Agrario del gobierno federal, era jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y emprendió una renovación del mismo.

Han pasado quince años desde entonces y aunque periódicamente se desasolva el drenaje urbano, es un hecho irrefutable que la destrucción del ecosistema por la construcción de innumerables asentamientos multifamiliares y vías vehiculares, sin respeto de áreas verdes y cuencas hídricas tiene a la Ciudad de México al borde del colapso.

Porque México quiere ser un lago una vez más. Es su naturaleza. Y el agua no encuentra su cauce. Es una paradoja y un crimen que siendo un bien tan escaso, el agua limpia de la lluvia no se capte adecuadamente para dotar de líquido potable a una urbe sísmica en la que proliferan enormes edificios, y las cisternas terminen contaminándose con las inundaciones que provienen de un drenaje que no da para más.

Los gobiernos locales de los últimos diez años, enquistados en una apócrifa Izquierda que usufructuó el espíritu democrático de la clase media ilustrada de la capital mexicana, han querido venderle a la ciudadanía la fantasía de una urbe con rascacielos y autopistas superpuestas que evocan una sombría modernidad al estilo Dark City (Alex Proyas, 1998) o Metropolis (Fritz Lang, 1927), como sinónimo de desarrollo.

Los ricos de la ciudad pagan para que sus autos de lujo transiten sin problemas en vías elevadas y con sus smartphones de última generación toman fotos del chapoteo de los oficinistas pobres en la mierda del drenaje, que sólo tienen la opción de hacerse una selfie con el anónimo, pero afable rescatista que expone la piel para cumplir con su trabajo. <<>>



2015-06-20

El Buen Jake

"Jake Stephens, one of many people who showed up to pay his respects, kneeled and prayed Friday morning. The Tucson, Ariz., man had been visiting Charleston for business. He also happened to be at Virginia Tech in 2007 when a gunman killed 32 people there. He was in Aurora, Colo., in 2012, when a man fatally shot 12 people at a theater there."


¿Cuál es el defecto de nuestra cultura?, preguntó el enigmático hombre de Tucson que se presentó como Jake Stephens, el cual -según una nota periodística de The Post and Courier que se publica en South Carolina- ha estado presente en los más recientes homenajes a las víctimas de masacres del terrorismo local estadounidense.

El testimonio de Jake es parte de la paja que complementa la petición de la gobernadora de ese estado del sureste americano para que se aplique la pena de muerte a un supremacista blanco que entró a una iglesia a matar feligreses negros.

El testigo sin rostro que tal vez por coincidencia o quizá como aventurero caza-tormentas aparece en cada masacre para orar por las víctimas termina siendo un personaje siniestro salido de una novela de Stephen King... o de aquel chiste del amigo solidario que siempre estuvo en las desgracias (y por tanto es portador de mala suerte).

Debido a que el testimonio del buen Jake sólo se usó para rubricar la opinión invisible y prohibida del reportero que hizo la nota, no es posible saber por qué diablos una persona que la tarde de ayer estaba por negocios en una de tantas ciudades anodinas de la geografía norteamericana, también visitó en los últimos ocho años los altares mortuorios de las principales masacres en lugares por los que pocos transitarían de modo regular y convergente en la tragedia.

No hay defecto en la cultura de la violencia, si cumple puntualmente con sus objetivos. Pero que aparezca siempre un doliente oportuno, ya es algo que supera lo perfectamente macabro.

2015-02-27

Nimoy, el Fotógrafo

Leonard Nimoy - Self portrait with Shekhina.
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Confieso que conozco poco del trabajo actoral de Leonard Nimoy. Como la mayoría, lo recuerdo en el papel de Mr. Spock, personaje protagonista de Star Trek o Viaje a las Estrellas. Sin embargo, luego del hallazgo fortuito de su obra fotográfica en la web, mientras hacía --hace algunos años-- una crónica para Cálamo&Alquimia®, me enamoré de su trabajo e hice un seguimiento más o menos puntual de sus exhibiciones.

El desnudo femenino y la reinterpretación estética del cuerpo, casi siempre en blanco y negro, son constantes de sus imágenes.

Tenía la habilidad de encontrar la belleza donde pocos la encuentran. Una de sus series fotográficas más controvertidas e interesantes es "The Full Body Project" (que dio marco a mi texto "Las Gordas de Nimoy en el Paraíso de la Virtualidad"), en el cual Nimoy recreó algunas poses de obras de arte clásicas con mujeres obesas, que se muestran divertidas y gozosas de sus curvas desbordantes.

Al escribir este texto quise volver a un sitio web que albergaba la obra fotográfica de Nimoy; pero ya no está. Es triste, porque su fotografía es muy interesante y subyuga al espectador. Ojalá quienes hereden los derechos de exhibición de sus fotografías, lo reactiven.

Como premio de consolación me encontré con una colección de sus fotos en Pinterest, administrada por R. Michelson Galleries, los promotores de la obra de este extraordinario artista que falleció a los 83 años y deja un sólido estilo en el arte fotográfico.

PD. Apenas el domingo previo a su fallecimiento, este 27 de Febrero 2015, Nimoy escribió un tuit emotivo que hoy queda como epitafio, y ofrecía compartir su poesía en lo sucesivo.









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2015-02-16

La Delicia Multicultural del Nuevo Cine Francés

+CálamoyAlquimia Revista | +Silvia Meave

La quinta edición del festival online de cine “My French Film Festival”, que se llevó a cabo durante los primeros dos meses de 2015, refrendó una vez más la excelente reputación de los creadores francófonos y brindó a la aldea global virtual diez películas y diez cortometrajes que incluyeron trabajos de Bélgica y Canadá.

A diferencia de otros años, en esta ocasión -desafortunadamente- dos de las películas de la muestra fílmica, que fueron galardonadas al final del evento, no pudieron ser vistas en varios países por “restricciones de distribución comercial”.

A pesar de esto, la lista de películas no se demeritó y los espectadores pudieron gozar de casi una veintena de propuestas de alta calidad, que fueron del drama al thriller y de la comedia a la animación.

La ventana cinematográfica francesa y de los países francoparlantes es una delicia artística que refleja más que nunca a una sociedad multicultural y los conflictos que se derivan de esta situación.

La vena nordafricana de la Europa del siglo XXI ha producido historias emotivas como Vandal (2013), dirigida por Hélier Cisterne; La Virée à Paname (2013) de Carine May y Hakim Zouhani, o Guy Moquet (2014) de Demis Herenger, todas espejo de la vida de los jóvenes de familias inmigrantes que llegan a convertirse en extranjeros en su propio país, sólo por el hecho de tener otro color de piel u otra religión.

Curiosamente, el festival reunió en un solo lugar la mejor y la peor de las películas disponibles, lo que lo hizo aún más interesante.

SURREALISMO FALLIDO


The Strange Color of Your Body's Tears / L... por Myfrenchfilmfestival

L'Etrange Couleur des larmes de ton corps (2012) merece un comentario especial porque, a pesar de ser un filme con planos estéticamente cuidados, de aspiraciones surrealistas con el que sus directores, Hélène Cattet y Bruno Forzani imaginaron alcanzar el grado onírico sublime de Un Chien Andalou de Luis Buñuel, esta película belga resultó ser una secuencia pretenciosa y sin sentido, llena de imágenes con demasiados personajes aparentemente inconexos entre sí.

Un espectador dejó en el sitio web de la película un mensaje que la define irónicamente: Un larguísimo mal viaje ácido. Desde mi punto de vista es un filme sin historia o, simplemente, una historia mal contada que, a pesar de todo, no debe dejar de verse porque tiene un raro aroma visual a abandono claustrofóbico, con música francesa de los años 70s del siglo pasado.


EL RIESGO DE ROMPER LAS REGLAS



Eastern Boys (2014) - Trailer (english subtitles) por Myfrenchfilmfestival

Ahora, no obstante que la premiación del jurado del festival fue en otra dirección, la mejor película, según un sondeo entre integrantes del equipo editorial de Cálamo&Alquimia® fue Eastern Boys (2013) de Robin Campillo. Una historia impactante sobre un hombre que rompe la regla fundamental de la vida urbana: Aborda a un joven desconocido en una estación de tren y lo invita a su casa, sin imaginar las consecuencias.

El suspenso y todas las emociones que se detonan en el espectador del filme están íntimamente relacionadas con la vida cotidiana de cualquiera que vive en una urbe populosa, pletórica de supervivientes de la Globalización. La trama además abre una rendija al submundo de las mafias transnacionales. Es una gran película entretenida, para reflexionar sobre las dinámicas sociales que deja la Globalización.


UN AMOR VERDADERO


A Place on Earth / Une place sur la terre (2013... por Myfrenchfilmfestival

La otra gran película del festival es Une place sur la terre (2012) de Fabienne Godet. Una hermosísima historia de amor que nos recuerda que la sublimación de las emociones, de los sentimientos, es el motor de nuestra vida y el impulso para alcanzar lo que deseamos, y que la familia no es necesariamente ese grupo humano unido por el lazo sanguíneo. El filme no tiene moraleja; la fotografía es bellísima y es una historia sin final feliz en el sentido hollywoodense del concepto, que el espectador no olvidará jamás.

LA SOCIEDAD SEGMENTADA

Mención especial merece el plus de último momento de C'est dur d'être aimé par des cons (2008) de Daniel Leconte, que se comentó en una entrega anterior en “Postales de la Vía Láctea”, que, desde luego, también entra en la dinámica conflictiva de la nueva sociedad multicultural francesa, segmentada, que no acaba de reconocerse como tal.

Los filmes ganadores del festival se exhibirán en los vuelos de Air France y en algunos circuitos cinematográficos alrededor del mundo. No hay que perdérselos.



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2015-02-06

Charlie Hebdo: La Libertad Convertida en Pesadilla

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C'est dur d'être aimé par des cons. Le procès” (algo así como “Es difícil ser amado por imbéciles. El proceso.”) es un documental del director francés Daniel Leconte, que abre la quinta edición de My French Film Festival 2015, una muestra de cine francés online que ya es un clásico de la cinematografía global, el cual resulta obligatorio para quien quiera hacer una reflexión profunda sobre la democracia y la libertad de expresión en Occidente.

La exhibición del documental de 2008, que toma su título de una caricatura de Jean Cabut, mejor conocido como Cabu, que publicó Charlie Hebdo en 2006, y que causó la ira del mundo musulmán, es una acción solidaria de los organizadores del evento con el movimiento Je suis Charlie contra el terrorismo fundamentalista islámico que oficialmente atacó y mató a varios miembros de la planta editorial de la revista satírica francesa, el pasado 7 de Enero 2015.

A través de entrevistas con periodistas y testigos, que se entremezclan con escenas in situ de un juicio que tuvo lugar en 2007, el filme sitúa al espectador en los pasillos de los tribunales franceses donde la publicación satírica y su entonces editor Phillipe Val, enfrentaron una demanda de los líderes de la comunidad musulmana francesa, quienes consideraban que el trabajo de Charlie Hebdo tenía tintes de discriminación racial y religiosa, además de que incitaba al odio étnico.

Val y su equipo, en aquellos días y también hasta el día de la muerte de los caricaturistas Charb, Cabu, Honoré, Tignous y Wolinski, se asumieron como un paradigma de la libertad de expresión y la democracia en Francia. Según ellos, poner límites al derecho de expresarse que puede en un momento dado incluir el insulto, significaría echar a la basura los pilares de la Revolución Francesa y la democracia occidental: Libertad, igualdad y ¿fraternidad... O únicamente odio primitivo a lo diferente?

Ciertamente la burla de Charlie Hebdo se extendía con frecuencia a la religión católica y a cualquier figura pública o institución susceptible de ser satirizada. El último número publicado por Charb y compañía, presenta a una grotesca virgen María con las piernas abiertas y los genitales convenientemente escondidos detrás de la cabeza de un pícaro niño Jesús.

En su momento, de acuerdo con lo que se ve en el documental, Charlie Hebdo recibió, a pesar de todo, el espaldarazo del entonces presidente de la república Nicolas Zarkosy y también de quien sería su sucesor y actual mandatario, Francois Hollande, los cuales siempre fueron blanco de la rabiosa sátira de la revista.

Está de más decir que Charlie Hebdo ganó la demanda de 2007 por un principio jurídico que plantea que en un Estado democrático es preferible el exceso de libertad en el periodismo, que la censura; y cualquiera que crea en la democracia está de acuerdo con ello; pero... ¿es honesto, es ético, que los periodistas trasladen en nombre de la libertad de expresión, sus filias y fobias personales, a la labor de informar y analizar la realidad, como lo hizo hasta el último día el equipo de Charlie Hebdo, encabezado por el caricaturista Stéphane "Charb" Charbonnier?

Esa es la pregunta sin respuesta que queda en el aire después de ver el documental de Leconte, por supuesto totalmente inclinado a la causa de Charlie Hebdo, que desde fuera parece justa e irrebatible; aunque, paradójicamente, el propio filme da pie al espectador a ser más riguroso en su análisis sobre la causa que los periodistas asesinados de Charlie Hebdo decían defender.

Para los caricaturistas franceses asesinados, era gracioso insultar. En el documental, uno de sus seguidores dijo, palabras más, palabras menos, a un grupo de ciudadanos que manifiestaba su desacuerdo con el estilo satírico de la revista: “Tú estás en la libertad de escupirme, si no te parece lo que digo”. Lamentablemente, bajo ese punto de vista hubo quienes ejercieron una falaz libertad de expresión, matando a los periodistas satíricos a sangre fría.

Los grupos musulmanes que demandaron en 2007 a Charlie Hebdo, afirmaron en entrevistas dentro del documental de Leconte que la publicación realmente no hacía sátira del terrorismo fundamentalista, ni hacían crítica para crear conciencia social sobre el peligro del radicalismo islámico, sino que se limitaban a injuriar de modo reiterado los símbolos del Islam y a sus creyentes, creando de paso un estereotipo discriminatorio de los inmigrantes de lo que genéricamente se llama Medio Oriente, que viven en Europa.

Lo que ocurría en la sala de redacción de Charlie Hebdo, la tarea de los caricaturistas que desde su escritorio jugaban cotidianamente a ser mártires de la libertad de expresión en su muy privada cruzada,  debe verse en el documental, que sin duda es clave para tratar de entender a la Francia contemporánea y su pesadilla "integrista", como llaman los franceses a los extremistas islámicos.


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2015-01-07

Julio Scherer y su Moraleja Histórica

+CálamoyAlquimia Revista | +Silvia Meave

Sin lugar a dudas, Julio Scherer García fue el mejor periodista de la segunda mitad del siglo veinte y pasará a la historia mundial por abrir la brecha del periodismo mexicano independiente, la defensa de la libre expresión, la libertad de prensa y la democracia en un país que Mario Vargas Llosa definió como la dictadura perfecta.

Sin la honesta labor periodística de Scherer y el equipo de reporteros y analistas que se formó a su alrededor desde la dirección del diario Excélsior, la cual tuvo su cenit durante veinte años en la revista Proceso, no podría entenderse una gran parte de la historia contemporánea de México.

Scherer fue, es y será el gran referente del periodismo de investigación que puso sobre la mesa del debate público, con nombres, apellidos y todas las evidencias posibles, la corrupción del sistema político mexicano del final del siglo pasado.

En 1988, cuando inicié mi investigación para un libro (no publicado a la fecha) que titulé genéricamente "Proceso frente a la Libertad de Expresión en México", conversé con mucha gente para conocer puntos de vista sobre el trabajo periodístico de Scherer, y todavía a principios de los años noventa había quienes calificaban su labor como "amarillista" o "escandalosa", y minimizaban la trascendencia de sus reportajes. Lo cierto es que muchos mexicanos iniciaron el camino de concientización y politización ciudadana que permitió la alternancia democrática en el año 2000, gracias a Scherer y Proceso.

El periodista y su revista siempre bien documentada no dejaban resquicio a aclaraciones o desmentidos. Mucho menos a demandas judiciales perdidas por algún error en la investigación o en la redacción de los reportajes.

Como aprendiz de periodista, alguna vez le pregunté a Scherer en qué momento decidían publicar sus investigaciones y él dijo que cuando habían reunido las pruebas suficientes para presentar una historia redonda. Él no era un cazador de noticias. Él construía las noticias con la investigación acuciosa de su equipo de reporteros.

Tal vez su gran mérito fue enfrentarse al poder de la dictadura perfecta por la vía de la documentación de los hechos irrefutables y honestidad.

También era un maestro de la entrevista, al estilo antiguo: humano, de charla serena, que da confianza al entrevistado, quien en algún momento de la conversación convierte al periodista en su psicólogo y ofrece información valiosa, confidencial, insólita... de portada.

Gran parte de las publicaciones que hoy circulan en el mercado mexicano -- e inclusive en la web --intentan imitar el concepto de investigación periodística que caracterizó a Proceso durante los veinte años que Julio Scherer planeó cada una de sus ediciones. Unos con más éxito que otros; aunque pocos han logrado un producto periodístico tan riguroso e impecable como el Proceso de Scherer. Ni siquiera sus sucesores al frente de la revista.

Desafortunadamente, Scherer no logró ver un México libre del flagelo de la corrupción y la censura periodística ahora mimetizada en los ataques, asesinatos y desapariciones de reporteros por parte del "crimen organizado", cualquier cosa que sea esto realmente.

La vida de Julio Scherer García tiene una moraleja histórica: Un periodismo valiente, riguroso e incorruptible es la única vía institucional y democrática para acotar los excesos de la clase política y su siamés, el ente económico oligopólico, ambos fortalecidos a la sombra de la corrupción y la impunidad.


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