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2012-12-21

Baktún Cero

cálamo & alquimia® | @silviameave

Como era previsible, el mundo no se acabó; pero estoy casi segura de que muy pocos esperaban esa caminata silenciosa de las bases del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en cinco poblados mayas de la Selva Lacandona.

Según las crónicas de los medios de comunicación, entre 30 mil y 50 mil zapatistas aparecieron en San Cristóbal de Las Casas, Palenque, Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas, con el amanecer, justo al empezar la nueva cuenta de los años mayas, e hicieron el mismo recorrido del primer día de 1994 cuando declararon la guerra al gobierno neoliberal de Carlos Salinas de Gortari.

Los que estuvieron allí describen la escena de este 21 de Diciembre 2012 tan sorpresiva y sobrecogedora como la de aquella mañana de Enero cuando irrumpieron con las armas para gritar "¡Ya basta!" de la opresión y la exclusión en que vivían y siguen viviendo en el rincón más lejano de la patria mexicana.

La diferencia: Hoy los hombres y mujeres de hermosos ojos almendrados y rostros cubiertos con pasamontañas y paliacates se apostaron en silencio y desarmados, con el puño izquierdo en alto para recordarle al mundo que siguen en su lucha por una vida justa.

Más allá del sentido pseudo-esotérico, o incluso político, que se le pueda dar al acontecimiento el cual, como dijeran los mercadotécnicos, tuvo buen timing, todo apunta a que se prendieron las señales de alarma para los pueblos zapatistas con el regreso al gobierno estatal, de grupos caciquiles vinculados al Partido Revolucionario Institucional (PRI), por la vía de la candidatura del militante verde-ecologista Manuel Velasco Coello, coincidente con el decimo quinto aniversario de la matanza de Acteal.

Otros dicen que el EZLN está en su zona de confort con el PRI; pero en casi dos décadas nadie ha probado que el papel de los indígenas chiapanecos sean mera válvula de escape político para la inconformidad de los opositores al sistema.

Y es que, a punto de cumplirse 19 años del levantamiento armado indígena chiapaneco -el último del siglo xx- con decenas de manifestaciones populares de apoyo alrededor del mundo y miles de páginas escritas en todos los idiomas que intentaron explicar una rebelión que retó a la inteligencia de casi cuatro gobiernos (dos priístas y dos derechistas), estamos, como en la cuenta de los años del calendario maya, en el baktún cero... En el principio.

No son los mismos; pero son los mismos. Hace casi dos décadas el planeta entero despertó al año nuevo con una generación de jóvenes indígenas dispuestos a perder la vida por lograr la justicia y la igualdad para su pueblo la flamante absorción económica de México al Imperialismo hemisférico.

Hoy, los jóvenes encapuchados aparecieron de nuevo, dispuestos a ganar la vida que algunos de sus padres perdieron después de 1994, a veces no en el fragor de esa guerra disfrazada de diálogo político, sino por enfermedades curables que son heridas de la lucha de clases.

Aunque el tango dice que veinte años no es nada, lo cierto es que en ese lapso cabe la vida de dos generaciones y desde el borde del fin del mundo que a los ojos de la humanidad se transformó en una aldea global high-tech, el Estado mexicano simuló la búsqueda de la integración de los olvidados del sistema por la vía legal.

LA INSTITUCIONALIDAD QUE SE MURIÓ EN LA SELVA


Cierta ocasión, creo que era 2007, mientras esperaba a que un sindicalista independiente me recibiera para una entrevista relacionada con temas laborales, llegó al lugar un indígena que solicitó hablar con el mismo personaje que yo buscaba. Explicó a la recepcionista que era representante del EZLN y que necesitaba un donativo para pagar médicos y comprar medicinas para algunos habitantes de la comunidad en la que vivía, que habían viajado a la Ciudad de México para atenderse, ya que los hospitales de la región no tenían médicos ni atendían especialidades. Me acerqué al hombre, pequeñito, de unos 40 años tal vez, que no hablaba el español de manera fluida, pero que denotaba una conciencia política que no he visto en ningún activista social de la capital, y me empezó a platicar que en Chiapas no había ningún avance real para los pueblos zapatistas; que los gobiernos estatales de la oposición, que habían ganado votos gracias a su movimiento, apoyaban a sus huestes partidistas; pero que ellos seguían en la misma situación que los había llevado a levantarse en armas en 1994.

Le pregunté al zapatista sobre el diálogo que tenía o habría de tener el EZLN con Luis H. Álvarez, designado por el presidente derechista Felipe Calderón como "comisionado nacional para el desarrollo de los pueblos indígenas", cargo creado por Vicente Fox, su antecesor de la misma filiación política de oposición, para un organismo al que le cambió de nombre para dar cumplimiento en el papel a una política indigenista que presuntamente integraría el contenido de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar.

Recuerdo que el día de mi conversación con el zapatista, Álvarez estaba de gira por Chiapas, según crónicas periodísticas. El zapatista rió bajito y me miró como si yo estuviera hablando de algo que no existía o como si yo no supiera de qué le preguntaba. De hecho sentí que él intuía que era una reportera novata en el tema Chiapas cuando fijó sus ojos en los míos y dijo: "Ese viejito ya se murió en la selva".

-¿Se murió? ¿Por qué dice eso? -contesté extrañada. Entonces, el hombre soltó una carcajada que evidenciaba que estaba disfrutando confundirme. Y tranquilamente sintetizó: Álvarez no era un interlocutor válido para el EZLN porque ya no había nada que negociar. Ahí estaban los Acuerdos de San Andrés, que eran las demandas de su pueblo, que tenían más de diez años con eso y la clase política mexicana no tenía voluntad de cumplirles. El zapatista me dijo que Calderón había puesto a Álvarez en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas para alejarlo políticamente del "centro" -de la capital mexicana- (él había sido un prominente líder de la Derecha; pero no del grupo de Calderón, según parecía) y para que "se muriera en la selva".

Esta expresión pronunciada entre carcajadas por el zapatista me hizo dudar de si se refería a una muerte real, pues Álvarez ya era muy anciano para andar de un lado para otro en la selva, o si hablaba de una muerte en el sentido político. Así que el indígena (que me dijo de dónde era y a qué etnia pertenecía; pero este momento no lo recuerdo) se me adelantó y me dijo ya serio, palabras más, palabras menos: "Nosotros no queremos hablar con ese señor y el gobierno lo sabe; así que ellos y nosotros entretenemos al viejito".

En ese momento me dio pena la situación política de Luis H. Álvarez, que había sido siempre un político respetable y respetado. No tenía claro si él había aceptado por convicción o por inercia política, desde el gobierno foxista, la búsqueda de un acercamiento con el EZLN. Yo quería saber más de lo que estaba pasando en Los Altos de Chiapas, pues a esas alturas de la historia, el movimiento zapatista era un tópico de rutina en la agenda periodística que ocupaba espacios cada vez más pequeños en los medios. Sin embargo, el sindicalista al que yo entrevistaría decidió recibirlo antes que a mí y luego cuando terminó de hablar con mi entrevistado, la recepcionista lo llevó de inmediato a otra oficina, por lo que sólo se despidió de lejos con la mano. Y por su expresión relajada entendí que había logrado que alguien le tendiera en ese momento la mano a su gente. El sindicalista, por cierto, fue reservado cuando le pregunté si recibía con frecuencia visitas de ése u otro representante zapatista. Recuerdo que me dijo: "Aquí viene mucha gente con muchas necesidades y si podemos ayudar, ayudamos porque todos somos mexicanos."

DESDÉN, SIN FILIACIÓN POLÍTICA



Hoy, cuando vi las imágenes de marcha silenciosa de los zapatistas en los medios de comunicación de todo el mundo, recordé los comunicados de 1994, del llamado Comité Clandestino Revolucionario Indígena, en los que los guerrilleros se hacían llamar "los sin nombre y sin rostro", "los sin voz en los palacios","los despojados de la historia". Yo sé que aquel representante zapatista que conocí en una modesta oficina del sindicalismo independiente no se presentó ante mí con su nombre verdadero por razones de seguridad... O porque no era él, individualmente, a quien yo debía recordar por siempre; sino al pueblo indígena que representaba.

En 1994 muchos mexicanos lamentábamos haber ignorado que muchas familias de la Selva Lacandona vivían debajo de los árboles por rebelarse contra las autoridades de sus comunidades. En 2007, los hospitales construidos por el Estado en Los Altos no funcionaban y quizá la gente seguía durmiendo a la intemperie. En 2012, lo mismo en Chiapas que en otros estados del país, sigue habiendo población indígena marginada, a pesar de los programas sociales implementados por al menos tres gobiernos federales y otros tantos estatales.

Durante dos administraciones locales post-levantamiento armado zapatista, la Izquierda en el poder fue incapaz de mejorar las condiciones de vida de los grupos que un día dijeron "ya basta". De otro modo, el PRI no hubiera podido regresar al poder, al margen de triquiñuelas electorales.

Por el contrario, las comunidades zapatistas lograron organizarse para satisfacer en la medida de lo posible, algunas de sus necesidades; aunque sus límites se encuentran en los ámbitos donde únicamente el Estado puede operar.

De repente parece que se ha olvidado que una de las primeras acciones del EZLN, en 1994, fue el secuestro del mismísimo gobernador en turno de Chiapas, lo que requería de una estrategia de tipo militar bien estructurada y coordinada.

¿Qué podría hacernos pensar que, a pesar de su demostrada vocación pacifista, los zapatistas no podrían volver a tomar las armas... o más aún, que aprovechando eso que  Jaime Martínez Veloz, ex integrante de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), llamó "desdén de las fuerzas políticas mexicanas frente a los problemas indígenas", estuvieran en vías una rebelión nacional?

Todo puede suceder. <<>>





Lecturas Adicionales:
Una ciudad rural "sustentable" en territorio zapatista (Revista Contralínea)
Autonomía Zapatista (Documental realizado por Juan E. García)
Enlace Zapatista (Documentos y Comunicados oficiales del EZLN)




2012-09-22

Mega Simulacro


Todos los días 19 de Septiembre, desde hace 27 años, se hace en la capital mexicana un mega-simulacro de terremoto que, por un lado, rememora la más grande tragedia de la historia contemporánea en la que la gigantesca ciudad quedó reducida a escombros, paralizada y con un número aún indeterminado de muertos y desaparecidos que todos sabemos superó la cifra oficial de diez mil personas entre más de 12 millones de habitantes.

Se supone que los mega-simulacros ayudan a la población de la Ciudad de México a mantener en la memoria colectiva cotidiana las medidas elementales de protección civil en caso de emergencia. De hecho hay historias de mexicanos que se salvaron durante el ataque a las torres gemelas de Nueva York porque aplicaron la estrategia de simulacro de terremoto, aun cuando las escaleras se derrumbaban a sus pies.

2012 no podía ser una excepción y toda la población del Distrito Federal fue avisada a través de medios de comunicación que a las diez en punto de la mañana se haría el mega-simulacro en edificios públicos, oficinas privadas y medios de transporte.

Por segunda ocasión consecutiva -cosas del destino- me tocó estar a la hora del susodicho mega-simulacro en el sótano del hospital Adolfo López Mateos del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado), donde están los servicios de imagenología médica, radioterapias contra el cáncer, nefrología y otros tratamientos de alta especialidad.

Aunque es un espacio adecuado para las necesidades de los pacientes, que en su mayoría están ahí en sillas de ruedas o camillas, en un caso de emergencia podría ser una trampa mortal. Cualquier persona joven, sana y ágil puede salir rápidamente a través de dos puntos opuestos con escaleras ubicadas al final de un par de pasillos angostos en un laberinto que fue imaginado por un arquitecto que pensó en lo bonito; pero no en lo práctico y funcional; mucho menos en que México un día cambiaría su afición a la arquitectura vanguardista por una que brinde comodidad y seguridad.

Así resulta que el mega-simulacro de terremoto en el sótano del López Mateos, como se le dice comúnmente a este hospital, significa una movilización bastante complicada de personal, pacientes así como familiares o amigos que los acompañan en sus consultas y tratamientos asociados al uso de equipos de tecnología médica.

Evidentemente por esta razón los empleados de seguridad del hospital aparecieron en el sótano para avisar que en diez minutos iniciaría el mega-simulacro, que comenzarían a sonar las alarmas, que nadie se asustara y que nadie se moviera de ahí porque ese piso no participaría en el evento.

-¿Y si tiembla de verdad, qué hacemos? ¿nos toca morirnos?, preguntó con sorna uno de los pacientes que hasta ese momento parecía estar dormitando en una silla de ruedas. Todos los presentes reímos nerviosamente porque sabemos que en caso de un auténtico sismo la movilización de muchos pacientes es casi imposible.

El empleado de seguridad respondió: -Esperemos que nunca pase nada.

Aparentemente el edificio que alberga al López Mateos fue construido en la década de los cincuentas o sesentas del siglo xx y debió sufrir daños estructurales en el sismo de 1985 porque tiene unas columnas externas de refuerzo hechas de acero. A pesar de ser uno de los hospitales más importantes del país, con siete pisos y un sótano, no ha sido sometido a renovaciones arquitectónicas importantes. De modo que es uso y costumbre observar que los pacientes se peleen entre sí para utilizar los dos elevadores que llevan a los consultorios o que la gente que puede caminar de manera normal no ceda el paso a discapacitados o personas en silla de ruedas. Los empleados de seguridad siempre tratan de poner orden; pero cada vez que estoy ahí me queda claro que la protección civil no alcanza de manera adecuada en México quienes conviven en espacios con enfermos y discapacitados. Y ya han pasado 27 años del proceso de concientización social. <<>>

Twitter: @silviameave

2012-02-03

Jugando al Teléfono Descompuesto

cálamo & alquimia® | @silviameave

Hablando en mexicano: ¡Aguas!... ¿Sabes quién es el tercero en tu línea telefónica? Más que una leyenda urbana, las escuchas ilegales de las líneas de teléfono en México son una costumbre añeja a la que casi nadie presta atención, salvo cuando algún funcionario público, empresario o periodista descubre que es espiado y se queja en voz alta, lo cual deviene en condena pública, si bien después del incidente todo vuelve a la normalidad, sin que nadie sea sancionado, como se establece en la ley.

Desde la primera vez que pisé una sala de redacción, mis colegas ya experimentados me aleccionaron para cuidar las conversaciones filtradas por el hilo del teléfono, a partir de la idea de que cualquier ciudadano puede ser espiado en algún momento de su vida, aunque sea nada más como parte de las políticas gubernamentales de control social.

Me quedó claro así que los reporteros eramos más propensos a ser objeto de espionaje telefónico o vigilancia por parte de cualquiera y por lo tanto, el chismorreo, los rumores y la información detallada en conversaciones banales estaban (están) proscritos de los hábitos cotidianos de un periodista, incluso para evitar el robo de exclusivas de ocho columnas, como se decía a las super-noticias cuando los periódicos se publicaban en gran formato.

En 2012 cumpliré 25 años de ejercer el periodismo escrito y al cabo de ¡un cuarto de siglo! no puedo desprenderme de la idea de que en cualquier momento puede haber un tercero écoutantista (porque no es voyeur) en la línea telefónica y acepto asumirme como participante de una radionovela al estilo Big Brother, pero las reglas las establezco yo...

Y tal vez por eso hoy me fastidió de sobremanera que mientras hablaba con alguien que se tomó el tiempo de llamarme desde una línea Telmex, empezaron a oírse ruidos extraños que casi destrozaron mi tímpano. Alejé un poco el auricular y esperé unos segundos porque de pronto dejé de escuchar a la persona que estaba del otro lado aunque la línea seguía abierta y se percibía una respiración que yo estaba segura, no era la de mi interlocutora. A los pocos segundos, el tu-tu-tu-tu de la llamada interrumpida siguió al ruido de alguien que azota el auricular para colgar.

Quise devolver inmediatamente la llamada a la persona con la que había estado hablando; pero me contestó una grabación que decía que la línea estaba ocupada y que dejara mi mensaje en un buzón que sé muy bien que mi interlocutora no usa, o que pulsara una tecla para que el sistema me comunicarra cuando la línea estuviera libre.

Lo que hice fue llamar al móvil de la persona con la que estaba hablando y lo que me contó es una historia que, creo, sólo podría ocurrir en México: Ella estaba charlando conmigo, cuando empezó a oir dos voces masculinas en una conversación de tipo personal, o al menos eso le pareció a mi interlocutora. Creyó que se habían cruzado las líneas; pero algo le dio pauta para sospechar que se estaban metiendo en nuestra conversación y les pidió que colgaran porque ella había hecho originalmente la llamada.

Uno de los hombres en la línea le contestó a la persona con la que yo había estado hablando que quien debía colgar era ella porque él necesitaba la línea. Mi interlocutora colgó creyendo que podría volver a marcar mi número; empero, ¡oh, sorpresa! los hombres seguían hablando y el que estaba dentro de la línea de ella le ordenó: "Cuelgue, que necesito su línea otros diez minutos".

Mi interlocutora le preguntó quién era y él dijo que era empleado de Teléfonos de México. El hombre con el que estaba conversando interrumpió: "Cámbiate a" y -según mi contacto- dijo una clave incomprensible. Los hombres colgaron; pero el número de la persona con la que yo había estado hablando quedó muerto por unos pocos minutos.

Le sugerí a mi interlocutora que llamara a Telmex para quejarse del incidente. Quizá los entrometidos si eran empleados de la compañía telefónica o quizá no. "¿Para qué? Me van a decir que van a castigar a los tipos y aquí no pasó nada", comentó mi contacto. Argumenté que se había cometido una violación a su (nuestra) privacidad y que la intervención de comunicaciones privadas viola el artículo 16 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

"El lunes levanto la queja", me dijo y entendí que -como decimos los mexicanos- me dio el avión y no hará nada, porque no pasó nada, según ella: "Tal vez el teléfono de ellos realmente estaba descompuesto". <<>>




2012-01-16

El Fraude de tus Sueños

cálamo y alquimia® | @silviameave

Aún no sé por qué en las malas películas invariablemente se hace uso de esa odiosa expresión "odio decir te lo dije; pero te lo dije", que resulta ser machetazo a caballo de espadas para la intuición y la obviedad. Así pues, hubiese deseado equivocarme cuando escribí que "El Trabajo de tus Sueños", según parece, es un garlito más de la ya gastada estrategia de marketing viral que permite al organizador recabar datos relevantes de usuarios web para usufructuarlos y llenar de publicidad no solicitada los buzones de correo electrónico de participantes y votantes.

Y es que recibí vía Twitter, un mensaje de Germán Aguirre (@geraguirre), el cual publico aquí tal como llegó, porque se explica solo:

@silviameave Hola hace algunos meses leí tu articulo del Concurso El Trabajo de tus Sueños organizado por QuePasa.com y al principio pense que todo era veridico, pero hasta hoy puedo decirte que esto ha sido un completo fraude, pues desde julio del 2011 que terminó el concurso según ellos nos hicieron entrevista y nos anunciaron como ganadores de los 2,000 dolares por haber participado, nos pidieron numeros de cuenta para hacer los dichosos depositos y hasta ahora ninguno de los 152 ganadores ha recibido un peso del premio solo nos robaron datos personales, y segun ellos han tenido problemas desde Julio para hacer los dichosos depositos, me atreví a escribirte esto pues mucha gente te sigue y quisiera me ayudaras a publicar en tu Blog y todos los lugares donde puedas hacer publico esto para que no haya gente que sigan estafando con sus "concursos". Muchas Gracias y éxito!!!

Lo que procedería en este caso sería levantar una demanda contra la empresa organizadora del concurso; pero me parece más que obvio que quien concursa en la esperanza de ganar 2 mil dólares no puede pagar los 300 o 500 dólares por hora que cobraría un abogado en los Estados Unidos para destapar y castigar un fraude de este tipo, y las empresas como QuePasa.com lo tienen perfectamente calculado a la hora de organizar sus estrategias de robo de datos, disfrazado de marketing.

En fin, que nunca he creído en las rifas ni en los concursos que ofrecen mucho a cambio de la entrega de tus sueños. <<>>

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