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2009-10-27

Una Mexicana Que Fruta Vendía...

cálamo & alquimia® | @silviameave

Don Filemón ha de tener alrededor de 80 años y su ahijado unos 60. Dijeron que eran jardineros y traían todos los implementos para el trabajo. La lluvia menudita no invitaba a hacer trabajos de jardinería en un día gris de Octubre, pero ellos dijeron que no tenían ningún problema para podar el árbol que está a la entrada de la casa de Quetita. Claro que no hay problema si la necesidad obliga a sacar dinero hasta de las piedras. Quetita llevaba varias semanas sin empleo, porque el gobierno cerró por decreto y sin decir "agua va" la empresa eléctrica donde ella laboraba desde hacía más de veinticinco años; pero preguntó a los hombres cuándo querían ganar por cortar nísperos. El árbol de la pequeña huerta familiar estaba hermoso y los pájaros habían encontrado su paraíso privado con tanta fruta madura en la copa.

Después de un breve regateo, Quetita dejó a Don Filemón y su ahijado que inspeccionaran el árbol. Pidieron algunas canastas para poner la fruta y pusieron manos a la obra. Quetita pensó que Don Filemón era un héroe de la sobrevivencia laboral, pues a su edad debería llevar una vida de descanso y no andar trabajando con pesados machetes arriba de una frágil escalera de aluminio: ¿Dónde están las conquistas de la clase obrera mexicana plasmadas en el celebérrimo artículo 123 de la Constitución? Es letra muerta si casi, según datos extraoficiales, el 60 por ciento de la población subsiste en la marginalidad de una economía con trastorno bipolar, si no es que esquizofrénica, que no ofrece la mínima calidad de vida para los hombres y mujeres que, después de dejar toda su energía física e intelectual al servicio de un patrón durante 30, 40 o más años, quedan literalmente en la calle, a expensas -en el mejor de los casos- a la ayuda financiera de los hijos o del buen vecino que quiera emplearlos en cualquier labor que justifique una remuneración simbólica.

Mientras se afanaba en la pizca del níspero, el ahijado de don Filemón contó a Quetita que en sus años mozos el anciano había sido guardaespaldas. Trabajaba para una gran empresa multinacional, asignado a uno de los altos ejecutivos; pero que había sido herido durante un intento de secuestro de su jefe a finales de los años 70s. Como don Filemón ya no quedó en condiciones físicas de seguir protegiendo al patrón, se le despidió y desde ahí empezó su peregrinar en busca de un empleo decoroso. Don Filemón trabajó después de custodio de valores, como guardia en la puerta de un supermercado y luego se hizo caddy en un club de golf. Don Filemón nunca tuvo seguro social, siempre recibía su salario en efectivo sin recibo de nómina de por medio y por lo tanto, jamás le dieron indemnizaciones por despido ni tuvo registro de antigüedad para, al final de su vida laboral, tener derecho a una pensión jubilatoria. En algún momento, Don Filemón pasó de caddy a lavacoches callejero y ahora, por sugerencia de su ahijado que lleva un poco más de tiempo en el "negocio", es jardinero. Ninguno de los dos hombres sabe de plantas. Quetita se dio cuenta de ello cuando Don Filemón, infame, pasó el machete sobre una plantita que, ya después, descubrieron que era un limón recién nacido.

Mientras Quetita se enteraba de la vida de Don Filemón y su ahijado, la pizca del níspero se convirtió en un sacrilegio: El árbol favorito de Quetita quedó reducido a tronco, "pero el próximo año reverdece, seño" y los tréboles que rodeaban los árboles de la huerta fueron arrancados de tajo. Los pájaros comenzaron a revolotear inquietos pues en cosa de una hora se quedaron sin alimento y sin dónde posarse. Quetita sintió angustia al visualizar en su huerta lo que los seres humanos han hecho con los ecosistemas: aniquilarlos por ignorancia y codicia. Sin embargo, cuando pensó que la destrucción de su árbol favorito le dio trabajo al par de ancianos, se sintió menos culpable de ser humana. Les pagó la cantidad de dinero convenida y recordó que estaba desempleada, que alguien con sentido común no habría gastado en trabajos de jardinería; pero su misma condición de desempleada la hizo sentir que hacía su obra patriótica del día. Luego miró las canastas de nísperos y tomó su decisión: Volvamos al medievo y seré la mexicana que fruta vendía... <<>>

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2009-10-04

Depeche Mode en Región Cuatro

cálamo & alquimia® | @silviameave

Si alguien tiene dudas sobre lo que es una postal de la Vía Láctea bosquejada en mis palabras, aquí va una que quedará con cierto sabor agridulce en mi historial de chocoaventuras para sobrevivir al surrealismo de una urbe posmoderna:

Yo no había tenido la oportunidad de oir a Depeche Mode en vivo. Me invitaron a verlo en la Ciudad de México y confirmé que simplemente es un grupo genial y los videos-performance que traen como espectáculo son extraordinarios.

Por supuesto, la música es de primera y el Foro Sol es un espacio de acústica espléndida para los conciertos de rock; pero me tocó vivir una experiencia definitivamente de "región cuatro" sobre la garantía del gobierno de la ciudad (o tal vez de la delegación donde está el Foro Sol) y/o de los organizadores del evento para hacer que más gente salga de sus casas o viaje desde otras ciudades a divertirse un rato.

El grupo de amigos con el que fui dejó los autos en un estacionamiento del Palacio de los Deportes. Así que se debe cruzar la vía rápida del Circuito Interior Río Churubusco para llegar al Foro.

Hay un puente peatonal que une la zona del Palacio de los Deportes con el Autódromo Hermanos Rodríguez y desemboca estratégicamente en la puerta principal del Foro Sol. Los ingenieros que proyectaron esto fueron pulcros, coherentes. Pero la tarde del primer concierto de Depeche Mode en el Distrito Federal el puente fue inexplicablemente cerrado a los peatones y custodiado por granaderos (¿vale más el puente que la vida de los usuarios del mismo?), de tal modo que para atravesar la calle era necesario correr literalmente en manada por la vía rápida cual indocumentado en freeway de San Diego, California.

A la luz de la tarde los autos paraban para dejar pasar a los concurrentes del evento; pero a la salida, después de la medianoche, repetir el numerito en sentido contrario era muy arriesgado y la fila de bicitaxis ofreciendo pasarnos del otro lado no inspiraba confianza. Entonces alguien de la multitud anónima entre la que caminábamos mis amigos y yo entreabrió las rejas del puente peatonal y, otra vez, en grupos de hasta cincuenta personas subimos el puente. Para salir del lado del Palacio de los Deportes fue necesario brincar de una altura de casi dos metros las vallas que bloqueaban la salida.

Me tocó ver a mujeres con sus hijos menores de edad (de unos 6 a 12 años) entregándolos a los peatones para que ellas pudieran saltar de la parte media de la escalera del puente mientras que unas chicas con tacones hicieron piruetas en el alambrado.

Manteniendo el sentido del humor, uno de mis acompañantes: "Quién diría que tendríamos que saltar un puente como delincuentes, para evitar ser despanzurrados por los vehículos a alta velocidad". Así que eso fue lo que puso el toque naco a una noche maravillosa... ¿Podría haber sido de otro modo en la capital mexicana? <<>>


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2009-08-29

El Octavo Día es Hoy

+CálamoyAlquimia Revista | +Silvia Meave

Gracias a los teleñecos de la industria del espectáculo disfrazados de conductores de programas televisivos de entretenimiento sé que hoy [Agosto 29, 2009] el asesinado rey del pop, Michael Jackson, hubiese cumplido 51 años probablemente con pena y sin gloria. Pero la muerte le sienta bien al ídolo y la "jackomanía" en ciudades quizá tan lejanas de los sueños de Michael, como México y Barcelona también es el eje del lucro. ¡Caramba, cuánta plata se hace en nombre de las víctimas propiciatorias!... Michael Jackson murió ahogado en deudas, intentando reivindicar su título de rey del pop para pagarlas y cayó en manos de gente sin escrúpulos que preveía el gran negocio de moda y el alto valor de lucro que parecen tener hoy su imagen, su recuerdo y su creatividad.

La Ciudad de México ganó un récord Guinness del mayor número de personas bailando al unísono, en un evento encabezado por el gobierno local y en menos de una hora los patrocinadores, entre los que se incluyen la propia empresa Guinness, televisoras, empresas refresqueras y otras grandes compañías, se embolsaron 755 mil dólares.

Ya la arcángela del showbusiness, Shakira, había profetizado que llegaría el "octavo día" y es hoy:

Si a falta de ocupación o de excesiva soledad
Dios no resistiera más y se marchara a otro lugar,
sería nuestra perdición, no habria otro remedio más
que adorar a Michael Jackson, a Bill Clinton o a Tarzán.


¡Salve oh Dios del Pop y del efímero Cielo-Market documentado por La Ley y la arcángela Shakira!
¡Te queremos Michael, te queremos! ¡Te queremos Michael, te queremos! (repetir ad libitum, por los siglos de los siglos y hasta el infinito o hasta que aparezca una nueva deidad reciclable y desechable! <<>>





2009-05-22

Freak Show Time

cálamo & alquimia® | @silviameave

Mientras revisaba las noticias del día, encontré que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) en México presentó una carta de inconformidad a Rubén y Santiago Galindo, productores de un bodrio televisivo del imperio Azcárraga, llamado "Hazme Reír y Serás Millonario", donde un par de presuntas actrices con aspecto de prófugas de la zona roja de Calzada de Tlalpan, le jugaron una supuesta broma a un dizque actor cómico que es en realidad un hombre con alguna discapacidad intelectual al cual obligaron, entre otras cosas, a desnudarse frente a las cámaras y hacer el ridículo abusando de su discapacidad.

La CDHDF, en la carta firmada por Ricardo Bucio, secretario técnico de la institución, invita "al equipo de producción, los actores y al jurado del programa a recibir un  curso de corta duración sobre el derecho a la no discriminación y el respeto a los derechos humanos, con la finalidad de ofrecer herramientas para que los contenidos de su programación promuevan el respeto a los derechos humanos y no caigan en estereotipos y prejuicios que atenten contra la dignidad de las personas."

Un video divulgado en YouTube corrobora el ínfimo nivel en el que se manejan los contenidos de la televisión abierta en México convertida de un tiempo a la fecha en un burlesque de quinta, en el mejor de los casos, si no es que en un auténtico freak show time donde el espectáculo y la diversión de las clases medias y populares se dan a costa de quienes por dinero o por una efímera popularidad se prestan a la humillación pública.

Probablemente el caso de la supuesta broma realizada en "Hazme Reír y Serás Millonario"  a un individuo con evidente discapacidad convertido en cómico involuntario por su misma condición intelectual es el caso más soez que se tenga a la vista para evidenciar la morbosidad que se explota en la televisión mexicana como imán para una audiencia que se degrada a sí misma al consumir día tras día los estereotipos sociales y patrones de comportamiento que fabrican las grandes televisoras como unto para la comercialización de mercancías que provocan la fantasía del espectador de lograr parecerse menos a los bufones, patiños y aberraciones (freaks) del espectáculo mediático, que a los prototipos que dicen consumir para ser felices.

A pesar de que las señales de transmisión televisiva, por ley, son propiedad del Estado mexicano, los ciudadanos que pagan sus impuestos tienen que conformarse con una televisión abierta vuelta en un maratón de anuncios publicitarios y salpimentada a cualquier hora con contenidos dignos de un festín escatológico.

Un psicólogo argentino, Fernando Mieres, dice, en referencia a la pobreza patológica que arrastra históricamente la América Latina que "entre los hispanoparlantes «de dinero no se habla». "Podemos comentarnos que nos masturbamos fantaseando con Angelina Jolie o con Brad Pitt, pero hablar de dinero nos da vergüenza, básicamente porque las fantasías conscientes son indoloras" -según dice el especialista. 

No es necesario llegar al extremo del virtual abuso sexual que se cometió públicamente en contra de un discapacitado intelectual transformado en freak de un vodevil de poca monta. No sólo Televisa se da el lujo de mantener vivo el espíritu de Emilio Azcárraga Milmo, que tenía muy claro que su empresa hace "televisión para los jodidos", sino que Televisión Azteca, engendro de la era privatizadora de Carlos Salinas de Gortari, también hace lo suyo, desde temprano, en una porquería llamada "Venga la Alegría" que re-construye los estereotipos míticos de la sociedad mexicana, esa donde la mujer que no es madre es puta, donde los machos tienen una doble vida sospechosa, donde las connotaciones sexuales del albur esconden a eyaculadores precoces e impotentes, y donde no hay pasión sin violación.

¿Por qué los mexicanos siguen soportando esa clase de televisión violatoria de los derechos humanos de sus bufones y de los espectadores, como entretenimiento? <<>>

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2009-04-26

Responsabilidad Informativa a la Sombra de la Influenza

En mis épocas de estudiante en la Facultad de ciencias Políticas y Sociales, aprendí en palabras de uno mis maestros, que se cuenta entre los mejores periodistas de México, que "cualquier güey dice que es periodista" y partiendo de esa base, inculcó a sus discípulos la disciplina del oficio, para que al paso del tiempo demostráramos que lo que distingue a un dilettante de un profesional es, simplemente el rigor con el que argumenta y documenta sus decires, aunque sólo sea para opinar.

En los últimos tiempos la polémica sobre la calidad del periodismo que se hace en la red de redes se ha convertido en un tema de actualidad, pues no siempre la atención de las audiencias se va sobre los trabajos periodísticos "formales", sino sobre los bloggeros que opinan a la ligera con faltas de ortografía y severas deficiencias gramaticales; pero que tienen ingenio para contar su versión de los acontecimientos o filtrar chismes.

Empero se ha dejado de revisar y cuestionar la calidad del trabajo que se realiza en los medios de comunicación "institucionales", refiriéndonos de manera específica a periódicos y revistas, que son los que aún tienen cierto grado de credibilidad. Se da por sentado que los asalariados del periodismo institucional son el símil del médico general de un sistema de salud pública: Si están allí es porque pasaron el examen de admisión de la institución en la que laboran y tienen los conocimientos elementales para hacer un trabajo digno.

Todo esto viene a cuento porque al anuncio oficial de que México registra una epidemia de influenza porcina en la capital del país y algunas otras ciudades, siguió una avalancha informativa que -como es usual en estos casos- exhibió fortalezas y debilidades profesionales de los trabajadores de los medios. Y más allá de que la censura de los editores se activa para no generar pánico o rumores, filtrando sólo la información "necesaria" para que la sociedad continúe con sus actividades dentro de un margen de normalidad, se ha dado entre quienes desde la medianía aspiran en un artículo a convertirse en líderes de opinión, un ejercicio "periodístico" plagado de dislates, evidenciando la carencia de investigación y corroboración de datos, al punto que más valdría no haber publicado eso para llenar páginas y justificar la inversión de los anunciantes, que es en esencia el motor de los medios de comunicación.

Desde luego es potestad de los dueños de los medios de comunicación publicar lo que se les venga en gana y de los anunciantes seguirles el juego; pero la responsabilidad informativa de pronto y paradójicamente se vislumbra como un bien escaso en la "era de la información".

Entre las perlas de la frivolidad que han llenado páginas impresas y sitios web en los últimos días, destacan las de un articulista del diario Milenio que firma con el nombre de Luis Petersen Farah, quien corona su texto titulado Apanicados con una frase lapidaria: "En días como hoy Estados Unidos me da envidia. ¿Por qué este virus no les afecta tanto mientras aquí causa una catástrofe sanitaria, humana, económica?"

Según lo que se entiende de la lectura del texto de Petersen, en México no hubo un seguimiento de las autoridades sanitarias sobre los primeros casos de la llamada influenza porcina y, por supuesto, no aporta datos que respalden su dicho, lo que sería indicativo de que el señor Petersen no se paró por la oficina de Comunicación Social de la Secretaría de Salud en México para revisar el reporte epidemiológico que diariamente se difunde entre los reporteros que "cubren la fuente" del sector.

Así, el articulista Petersen parece no haber conocido la información oficial que desde hace varias semanas consignaba casos aislados de influenza fuera de temporada; pero que pasó inadvertida para muchos, incluyéndolo a él, porque la Opinión Pública no da importancia a los hechos aislados, a esas notas de un párrafo que hablan de muertos que sólo importan a sus familias.

En esta misma línea, una de las afirmaciones más temerarias que he leído en mucho tiempo es también del mismo articulista Petersen Farah, quien en su texto publicado el domingo 26 de Abril 2009 asegura que "los médicos", así en abstracto, fueron los primeros contagiados por la influenza porcina. ¿Qué respalda su comentario, de qué médicos habla, dónde están o estuvieron ubicados, dónde trabajaban, cuáles eran sus nombres y dónde están las pruebas de lo que asegura?

Todavía más: ¿Con qué autoridad alguien que se dice periodista se atreve a afirmar tan a la ligera y sin ofrecer datos duros, que México está en catástrofe sanitaria, humana y económica, como lo dijo Petersen Farah?

No soy ni nunca he sido defensora de gobiernos; por el contrario, mi vocación periodística es la del ojo crítico que detecta y analiza lo que no embona dentro del rompecabezas de la vida cotidiana de nuestra aldea global. Y partiendo de la información confirmada que tengo a la mano, hasta ahora poco se podría reprochar a los gobiernos locales y federal sobre su actuación para contener el brote de influenza porcina y en cambio pareciera que el diario Milenio tiene déficit de profesionales del análisis informativo, pues en la misma edición dominguera, otro articulista de nombre Néstor Ojeda, publica un texto bajo el título El país de no pasa nada, para presentarse de cuerpo completo como un agorero del Apocalipsis: "Tal parece que no estuviéramos viviendo la alerta epidemiológica más grave de la historia reciente de México por la influenza, virus que ha matado en el mundo a millones de seres humanos en el pasado.", afirma Ojeda.

Objetivamente es necesario decir que a últimas fechas la influenza no mata a seres humanos porque hay varias vacunas para el efecto; pero nadie con las neuronas funcionando puede clamar que en México -o en el mundo- se vive en el momento en que escribo esto, la reedición de la peste negra. Las autoridades sanitarias federales dejaron en claro desde el primer momento que el problema inicial en el contexto de esta epidemia (lo es porque no se dieron casos aislados) fue la confusión de los médicos ante el cuadro sintomático lo que derivó en atención tardía a las personas fallecidas. Ya identificado el virus y debido a que NO hay una vacuna para la nueva cepa del virus de la influenza porcina, la población debe seguir ciertas medidas de higiene y prevención, las cuales se generalizarán mediante la difusión adecuada de la información.

Ahora bien, no se debe perder de vista que de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en el México de carne y hueso el número de lectores de periódicos y revistas no rebasa los dos millones, mientras que menos de la mitad de los televidentes ven programas de noticias. Y según datos proporcionados por diversas estaciones de radio, los radioescuchas frecuentes de noticias no superan los 10 millones de personas.

Así, en un país con una población de alrededor de 106 millones de habitantes mayoritariamente desinformados ¿cómo puede un comentarista de noticias como Néstor Ojeda de Milenio, afirmar tajantemente que "Una gran mayoría de chilangos se comporta como si no significara nada que el gobierno federal haya decidido que, ante la gravedad de la situación, los estudiantes de todos los niveles, tanto de instituciones públicas como privadas, no regresaran a clases —“en principio”, dijo el secretario José Ángel Córdova— hasta el próximo 6 de mayo."

La información de este tipo, comentada al estilo de la chismosa de la vecindad, genera en cualquier lector acucioso más dudas que una reflexión fundamentada, pues, para empezar, ¿qué ¡#/&%$"=! son "la mayoría de los chilangos"? Si entendemos que el articulista pretende referise en un caló correctamente utilizado a los inmigrantes provenientes de los estados de la república avecindados en la Ciudad de México, ¿cómo demonios pudo saber Néstor Ojeda que LA MAYORÍA de los fuereños avecindados en la capital son indiferentes a las decisiones de las autoridades? ¿Cómo hizo su estadística chilanguera? ¿mirando de lejos a los transeúntes mientras tomaba helados en Coyoacán, centro turístico por excelencia de la capital mexicana?

Luego, ¿el señor Ojeda SUPONE acaso que los habitantes del Distrito Federal -sean "chilangos" o capitalinos- estarán conscientes de la gravedad de la situación epidemiológica, si demuestran pánico o se quedan orando de rodillas en las calles o encerrados a piedra y lodo en sus casas como si el Apocalipsis estuviera en la ciudad?

Quisiera saber si el señor Ojeda se tomó la molestia, para hacer su artículo, de salir a preguntar a los ciudadanos que encontrara a su paso qué es lo que verdaderamente piensan de la situación que se está viviendo, para concluir que "muchos mexicanos actúan como si no fueran vulnerables a la influenza que ha disparado las alarmas de la Organización Mundial de la Salud."

Finalmente cada quien habla del circo como le va en él y en mis rondines por varios puntos de la ciudad encontré que a más información objetiva y detallada, la gente sigue de manera más estricta las indicaciones de las autoridades. Por ejemplo, el viernes 24 de Abril, los contribuyentes del Sistema de Administración Tributaria (SAT) que esperaban su turno para hacer sus declaraciones de impuestos en la oficina de Xochimilco, usaban en su mayoría cubrebocas repartidos por los funcionarios de la oficina. Los empleados de tiendas de abarrotes y perecederos en algunas otras zonas de la ciudad inclusive se pusieron guantes.

Un día después observé en varios centros comerciales en la zona sur-occidental de la ciudad que mientras un gran número de visitantes protegían sus rostros, pocos empleados lo hacían, aludiendo instrucciones de sus jefes. Por su parte, la reportera de tribuAméricas®, Marisol Franco, consignó en otros rumbos de la capital mexicana que quienes no usaban protección era porque no habían visto las noticias o por una situación tan elemental como que los cubrebocas estaban agotados en las farmacias.

Definitivamente, nunca hay buenos momentos para que un periodista escriba sobre lo que "cree" o se imagina; pero ante un tema tan serio como es una epidemia sobre la que la información fluye a cuentagotas, hablar de más sin sustento puede poner a la población en riesgo.

Ya sabemos que entre los usuarios de la Internet se corren una serie de rumores tan ociosos como descabellados: Que si los narcos lanzaron bombas bacteriológicas, que si las playas artificiales del gobierno de la Ciudad de México fueron el origen de la epidemia, que si la epidemia es tan sólo un simulacro de emergencia fraguado por los gobiernos de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad en América del Norte (ASPAN), que si la epidemia es consecuencia del calentamiento global, que si hay un complot multinacional para distraer al mundo de la crisis financiera... Quizá es una defensa psicológica del inconsciente colectivo para encontrar una explicación a lo que ocurre; pero el deber y reto de los periodistas hoy más que nunca es la objetividad y la responsabilidad informativa. <<>> 

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2009-04-15

Texican Whopper


cálamo & alquimia® | @silviameave

No me gusta criticar a los mexicanos por lo que pudiera tocarme de retache; pero juro que no había vuelto a ver un ridículo gubernamental tan patético como el de Vicente Fox cuando le pidió a Fidel Castro "cómes y te vas" hasta que aparecieron el embajador de México en España, don Jorge Zermeño y un coro de diputados encabezados por la priísta Guillermina López Balbuena (¿?) para protestar por el anuncio de la la Texican Whopper que vende la cadena multinacional de comida rápida Burger King en algunas ciudades europeas.

Según algunas versiones periodísticas, oficialmente el gobierno mexicano argumentó ante la empresa que "dicha publicidad denigra la imagen de nuestro país y utiliza indebidamente la bandera nacional mexicana."

Y si bien efectivamente las leyes son claras respecto del uso del escudo nacional, la bandera y el himno que no pueden prestarse a chacoteos, bromas, guasas ni vaciladas, en lo cual yo estoy ciento por ciento de acuerdo, también pareciera que la protesta responde más a cuestiones de distracción política para exaltar un patrioterismo trasnochado e incluso fuera de contexto. Como bien dijo don Martín de Lima Moreno, jefe de la mesa de redacción de www.tribu-info.ws en los foros del periódico El Universal: Hasta Paulina Rubio se tapó el rabo con la bandera y no pasó nada.

Zermeño solicitó a Burger King retirar su campaña publicitaria diciendo que "ofende a México y a los mexicanos." Yo soy mexicana y el enmascarado barrigón del poncho tricolor que aparece en el cartel promocional no me ofende de ningún modo y, para ser francos, lo que sí me ofende es que los banqueros transnacionales se hayan apañado un porcentaje aún no cuantificado del dinero de los trabajadores mexicanos depositados en las Administradoras de Ahorro para el Retiro (Afores) con el pretexto de la crisis especulativa que padece el mundo de manera oficial desde Septiembre pasado y que ningún funcionario público haya levantado la voz hasta la fecha para exigir una rendición de cuentas claras en favor de los jubilados del mañana.

Lo curioso de todo esto es que el escandalito con tufo de estrategia de marketing detonó presuntamente porque un grupo de mexicanos residentes en España que se quejan de la discriminación que priva en esa nación contra los inmigrantes de origen latinoamericano, se tomaron el anuncio de modo personal. Eso me parece mero chisme. Sin embargo, la publicidad de Burger King sirvió para que cada quien sacara de su respectivo inconsciente toda su íntima carga simbólica de lo que significa ser mexicano. Y es que aunque según una encuesta de la Secretaría de Gobernación serlo es un orgullo para el 80 por ciento de quienes nacimos en el ombligo de la luna, solamente cuatro de cada diez mexicanos se siente plenamente satisfecho con su vida en el país... ¡oooouuups!

No creo en las coincidencias y supongo que después de haber analizado los resultados de la encuesta de Gobernación sobre cultura política y prácticas ciudadanas, los funcionarios encontraron en la campaña del Burger King el marco perfecto para desempolvar el patrioterismo septembrino.

Según se ve, la "patria" (que no la Patria) y sus símbolos son una buena excusa de los políticos para jugar con los complejos y frustraciones de cierta parte de la clase media en vías de extinción. Y lo digo porque tal vez tiene algo de cierto la broma de un periodista texano quien comentó que lo que realmente había molestado a los mexicanos que protestaron por el anuncio de la Texican Whopper es que el personaje que representa al luchador enmascarado es demasiado bajito en comparación con el vaquero.

Valga aquí mencionar que en el anuncio de televisión, que se anexa abajo, el poncho se sustituye por una capa tricolor, sin escudo nacional, y el luchador es un "mini" algo fortachón y sin barriga, como hay muchos en ese deporte, y la imagen que proyecta el personaje es -para decirlo en mexicano- chiquito, pero galletoso (con energía y cooperativo), buena onda, pues.

El compañero Lima, siempre provocador, pasó por varios foros de la red de redes y encontró que una buena parte de los participantes en la polémica no soportaron que el mexicano del cuento (ok, del cartel) fuera un enanito enmascarado y barrigón... ¡porque los mexicanos no somos así!, según los participantes en los foros. Al final de cuentas la polémica cibernáutica reveló que los mexicanos no son (¿no somos?) como los pinta Burger King, chiquitos y graciosos; sino, supuestamente, blancos, esbeltos y altos, además de carentes de sentido del humor, como si todo esto fuera una cualidad para destacar, de acuerdo con la visión clasemediera de los usuarios de Internet que visitan los sitios de noticias.

De hecho un anónimo ciudadano escribió en algún sitio: "Ni todos los americanos son tan altos ni los mexicanos tan enanos, además de que en el comercial el mexicano parece tomar el papel de mujer, este tipo de publicidad simplona causa molestia."

El maestro Lima, tan aficionado a psicoterapiar a quienes no lo piden en voz alta, se tomó la molestia de exacerbar ánimos con su "hipótesis de que la clase media mexicana no acepta lo que ve en el espejo" y que no es lo que quiere o quisiera ser.

¿Será cierto lo que dice Martín, de que los fans de las hamburguesas se sintieron heridos al verse en el espejo (real o ficticio, no importa; pero simbólico al fin y al cabo) del supuesto Primer Mundo? ¿Se ofenderán los españoles si el embajador Zermeño va a contar chistes de gallegos? <<>>





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2009-02-20

A Ocho Minutos Luz de la Tierra

cálamo & alquimia® | @silviameave

El sol está a ocho minutos luz de la tierra; pero viajar a los confines del sistema y llegar a Plutón toma 12 horas luz (algo así como irme a Egipto para un fin de semana). Entonces, quiero imaginar que algún día se dirá: "Anda, vamos, mi estación espacial está a cinco minutos luz... rápido y regresamos antes de que la rueda del Universo dé una vuelta más".

Quiero imaginar: ¿Hasta dónde la astrofísica y la astronomía son ciencia y en qué punto empieza la literatura fantástica? De repente me pregunto por qué nadie me dijo en la prepa que estar en un laboratorio de la NASA era lo más cercano a ser un poetastro al que se le va la vida mirando al cielo y soñando mundos -pero que está muy bien pagado? Sólo entonces le hubiese encontrado un verdadero sentido a aprender a resolver ecuaciones de problemas que ni los profesores promedio entendían.

Quiero imaginar en fin que la astrociencia justifica la búsqueda de los eternos ocios humanos más que el afán de mirar por el progreso o... ¿cómo explicar que las tomas de una nave espacial y de un satélite estén siendo utilizadas para encontrar la ubicación exacta de la Atlántida?

Quiero imaginar que el director del más renombrado centro universitario de investigación astrofísica, que resulta ser más político que científico, ha decidido que en tiempos de crisis financieras hay que ser más ingenioso que ingeniero y es posible solicitar un aumento en el presupuesto destinado a la investigación. Poco, no mucho, para que no le pongan peros, tomando en cuenta que la tecnología hoy en día está carísima y que si invierte en un buen telescopio o en la construcción de una nueva estación espacial no va a quedar un centavo para la organización de un loco congreso en las Islas Canarias.

Quiero imaginar que el científico piensa y piensa frente a su computadora y cada vez que alguien del laboratorio se acerca, abre en la pantalla una ventana con la imagen de un mapa de Google Earth que retrata fastuoso al Mar Mediterráneo, para que no descubran que pasa la mitad del tiempo chateando con chicas del ciberporno. Y de pronto, ¡Eureka! Un equipo de eminencias de todo el mundo se embarca en busca de la mítica Atlántida.

Quiero imaginar que todo pasa a menos de un minuto luz. Hay que explorar las playas españolas, hacer shopping en Marruecos y jugar en los casinos de Gibraltar... Qué tanto es tantito, diría Armando Ramírez. Luego es necesario hacer una corta parada en las Canarias para asistir al congreso e informar a la comunidad internacional que se requieren más recursos financieros para la investigación científica, que si logramos entender las causas del hundimiento de la Atlántida, probablemente los resultados del reporte darán pie a nuevas investigaciones que detengan el calentamiento global o, por lo menos, permitirán crear las condiciones para que los científicos tomen un barco a Venus y naden con delfies cósmicos.

Quiero imaginar que los científicos salvarán a la humanidad del tedio en menos de ocho minutos luz, ante la escasez de buenos guionistas de televisión fantástica. <<>>



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2009-02-06

Las Disqueras Mataron a las Estrellas de la Radio

cálamo & alquimia® | @silviameave

Sometimes when this place gets kind of empty
Sound of their breath fades with the light
I think about the loveless fascination
Under the Milky Way tonight


Lower the curtain down on Memphis
Lower the curtain down all right
I got no time for private consultation
Under the Milky Way tonight


Wish I knew what you were looking for
Might have known what you would find
Wish I knew what you were looking for
Might have known what you would find

And it's something quite peculiar
Something shimmering and white
Leads you here despite your destination
Under the Milky Way tonight




Ante la página (ok, pantalla) en blanco, de verdad jamás se sabe cuál será el resultado final. Hoy no tenía la intención de escribir nada personal. Apenas estaba revisando los archivos para mi sitio web que se quedaron perdidos desde el último crash de mi computadora -¡¡gracias a una estúpida actualización fallida del Microsoft Explorer 7 que, por cierto, nunca uso!!- cuando me reencontré con mis Postales de la Vía Láctea y me sentí inspirada a escuchar Under the Milky Way de The Church... Oooops. Pero mi postal no tenía sonido y por la misma razón de que debo monitorear cada cierto tiempo que mi compu no esté muerta, creí que habría algún fallo en el sonido de mi laptop.

Para verificar qué pasaba, me fui a mis archivos de música y, Alhamdulillah, todo funcionaba perfecto. Concluí que el video de YouTube se habría dañado de tanta descarga y ¡deveras que me pasé de babis!... Juar, juar, juar, que ahora me río como los Burrón. Resulta que Warner Music, el "propietario" de los derechos de comercialización de la canción, bloqueó el sonido de ese y muchos otros videos para vengarse de todos los que no compramos discos y, en cambio, nos pasamos horas oyendo música en el celebérrimo YouTube o en MySpace.

Mi Postal de la Vía Láctea se quedó muda, mas no porque Steve Kilbey o Karin Jansson, que fueron quienes se quebraron la cabeza o el corazón en un acto de creatividad estén reclamando su cuota (pues de algo tienen que comer)... ¡No!... Como siempre, es el padrote -el señor Matanza- quien decide lo que va, dice lo que no sera, decide quien la paga dice quien vivira... Oooooooooh. ¡Whah! Es cierto, las disqueras mataron a las estrellas de la radio... ¿De verdad los ejecutivos de las grandes compañías grabadoras creen que su industria tiene futuro y que la gente les va a pagar a ellos por tener el placer de la música? Yo lo dudo. Y en plena recesión estoy segura que deberán pedir perdón y retirarse del mercado (por cierto que ya contaré aquí una historia que me quema sobre el tema del bluff de la industria musical)... Pero volviendo a mi debraille: Por lo pronto, los covers y videocomposiciones de manufactura casera y conciertos en vivo no pueden ser reclamados y decidí sustituir el video original por un concierto que The Church hizo en Italia y por dos curiosidades adjuntas hechas por los fans de ésta que es considerada la mejor canción australiana de las últimas dos décadas.

El videíto de abajo no me parece relevante; pero contiene la grabación original de 1988. Uuuuy, ¿será cierto que veinte años no es nada? En fin, que mi blog temático tiene sonido nuevamente y -como dice la canción- algo me guía sin importar cuál sea mi destino, bajo la vía láctea esta noche... Una vez más. <<>>






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